Guinea Ecuatorial empató 1-1 ante Burkina Faso en Yaundé, pero la derrota por 3-1 en la ida dejó un global de 4-2 favorable al conjunto burkinés. La eliminación reabre el debate sobre los resultados, la planificación y el rumbo de la selección femenina desde la llegada de Guillermo Ganet al banquillo.
EL SUEÑO OLÍMPICO TERMINA EN YAÚNDÉ
El Nzalang Femenino ha puesto fin a su aspiración de clasificarse para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. La selección absoluta femenina de Guinea Ecuatorial empató 1-1 frente a Burkina Faso este martes 13 de octubre, en el estadio Ahmadou Ahidjo de Yaundé, Camerún, en el encuentro de vuelta de la segunda ronda de las eliminatorias africanas.
El resultado fue insuficiente para remontar la eliminatoria, después de que el combinado ecuatoguineano perdiera por 3-1 en el partido de ida, disputado el 8 de octubre en Uagadugú. Burkina Faso avanzó a la siguiente ronda con un marcador global de 4-2.
La eliminación supone otro revés para una selección que aspira a recuperar protagonismo en el fútbol femenino continental. El empate de la vuelta evitó una segunda derrota ante las burkinesas, pero no corrigió el resultado adverso del primer encuentro, que terminó condicionando toda la eliminatoria.
El viaje hacia Los Ángeles 2028 concluye así antes de alcanzar las siguientes rondas de clasificación.
DOS PARTIDOS, UNA ELIMINACIÓN Y MUCHAS PREGUNTAS
La eliminatoria dejó una conclusión deportiva difícil de ignorar: Guinea Ecuatorial encajó tres goles en el partido de ida y no consiguió la diferencia necesaria en la vuelta para mantenerse en la competición.
En Uagadugú, Burkina Faso se impuso por 3-1. En Yaundé, el Nzalang Femenino logró un empate a un gol, pero necesitaba una victoria por al menos dos tantos de diferencia para forzar la continuidad de sus aspiraciones, siempre que no se produjeran otros condicionantes reglamentarios.
Los marcadores evidencian que el equipo no alcanzó el objetivo de superar esta ronda. La cuestión ahora es determinar por qué: qué aspectos fallaron durante los encuentros, qué respuesta ofreció el cuerpo técnico y qué medidas deben adoptarse para evitar que la selección vuelva a afrontar una competición decisiva sin alcanzar sus objetivos.
El análisis no debería limitarse al marcador. También tendría que examinar la preparación de los partidos, la organización defensiva, la eficacia ofensiva, la gestión de los momentos críticos y la capacidad del equipo para reaccionar ante la adversidad.
Son cuestiones que merecen respuestas técnicas y deportivas, no explicaciones basadas únicamente en la mala suerte o en la dificultad del rival.
GUILLERMO GANET: LOS RESULTADOS REABREN EL DEBATE SOBRE EL PROYECTO
Guillermo Pablo Ganet Senoko fue elegido para dirigir el Nzalang Femenino en enero de 2025. La FEGUIFUT anunció entonces que el objetivo central era devolver a la selección a la élite africana y recuperar su presencia en la fase final de la Copa Africana de Naciones femenina. En mayo de 2025, la Federación confirmó su continuidad en el cargo.
Desde entonces, el equipo ha afrontado diferentes compromisos internacionales con resultados que invitan a evaluar el cumplimiento de aquellos objetivos.
En febrero de 2025, Guinea Ecuatorial perdió por 3-1 frente a Tanzania en el encuentro de ida de las eliminatorias de la CAN femenina de 2026. En la vuelta, disputada en Malabo, empató 1-1 y quedó eliminada por un global de 4-2. La propia FEGUIFUT informó entonces de que la selección no había logrado superar aquella fase clasificatoria.
En junio de 2026, el combinado femenino consiguió una victoria por 1-0 ante el equipo femenino de la UD Almería en un partido disputado en Torremolinos, España. Días después, perdió por 1-3 frente a Haití en otro encuentro amistoso.
Ahora, en octubre, la eliminación ante Burkina Faso vuelve a colocar los resultados bajo el foco.
Estos antecedentes no permiten juzgar por sí solos todos los aspectos del trabajo del seleccionador, pero sí justifican una evaluación del proyecto: los objetivos establecidos, los recursos disponibles, la evolución del equipo y el rendimiento en los compromisos oficiales.
La pregunta central es inevitable: ¿qué balance deportivo presenta el proyecto de Guillermo Ganet y qué cambios son necesarios para que el Nzalang Femenino vuelva a competir con garantías en las grandes citas africanas?
La respuesta debe basarse en datos, análisis técnico y objetivos medibles.
LA RESPONSABILIDAD NO PUEDE LIMITARSE AL BANQUILLO
El seleccionador es una figura central en el rendimiento de cualquier equipo, pero los resultados de una selección nacional también dependen de factores estructurales.
La planificación de las concentraciones, la disponibilidad de las jugadoras, la preparación física, la coordinación entre la Federación y el cuerpo técnico, las condiciones de entrenamiento y la continuidad de las competiciones nacionales son elementos que influyen en el rendimiento internacional.
Por eso, la evaluación debe abarcar tanto el trabajo del entrenador como las decisiones de la estructura responsable del fútbol femenino.
Si los objetivos no se cumplen, corresponde a los responsables deportivos explicar qué ha sucedido, qué se ha aprendido y qué medidas se pondrán en marcha.
La crítica deportiva pierde rigor cuando busca únicamente un culpable. En cambio, adquiere valor cuando identifica los problemas, exige explicaciones y propone mejoras concretas.
EL FÚTBOL FEMENINO NECESITA CONTINUIDAD, PLANIFICACIÓN Y RESULTADOS
Guinea Ecuatorial cuenta con una historia relevante en el fútbol femenino africano. Precisamente por ello, las expectativas en torno al Nzalang no pueden reducirse a participar en las eliminatorias o competir sin una hoja de ruta claramente definida.
La selección necesita una planificación que conecte el trabajo de las categorías inferiores con el equipo absoluto, fortalezca la preparación de las jugadoras y permita disponer de una base competitiva estable.
También resulta necesario establecer objetivos realistas y verificables para cada ciclo internacional, analizar el rendimiento después de cada ventana de partidos y garantizar que las decisiones técnicas respondan a una evaluación objetiva.
La eliminación olímpica debe servir para revisar el estado de la selección y determinar qué hace falta para recuperar competitividad. No basta con lamentar el resultado ni con pedir paciencia de manera indefinida: es necesario convertir la experiencia en medidas concretas.
LA AFICIÓN MERECE EXPLICACIONES Y UN PLAN DE RECUPERACIÓN
La eliminación de Los Ángeles 2028 deja decepción entre quienes esperaban que el Nzalang Femenino avanzara en la competición. Pero la afición también merece algo más que mensajes de ánimo después de cada resultado adverso.
La FEGUIFUT y el cuerpo técnico tienen la oportunidad de realizar una evaluación transparente del desempeño del equipo, identificar los aspectos que deben corregirse y presentar una hoja de ruta para los próximos compromisos internacionales.
Entre las cuestiones que merecen atención figuran el rendimiento defensivo, la capacidad de generar ocasiones de gol, la preparación de las jugadoras, la continuidad del trabajo técnico y el desarrollo de las categorías de base.
También debe examinarse si los recursos disponibles corresponden a los objetivos deportivos que se han anunciado.
No se trata de cuestionar el compromiso de las futbolistas, que representan al país en cada convocatoria, sino de exigir que ese esfuerzo esté acompañado por una estructura capaz de ofrecerles condiciones adecuadas para competir.
ELIMINADAS DE LOS ÁNGELES 2028, PERO NO EXENTAS DE DAR EXPLICACIONES
El Nzalang Femenino queda fuera de la carrera olímpica tras perder 3-1 en Uagadugú y empatar 1-1 en Yaundé. El global de 4-2 a favor de Burkina Faso cierra una oportunidad internacional y obliga a mirar más allá del último resultado.
La continuidad de Guillermo Ganet, los objetivos de su proyecto y las decisiones de la Federación forman parte de un debate legítimo que debe desarrollarse con argumentos, datos y responsabilidad.
El fútbol femenino ecuatoguineano necesita recuperar el camino de la competitividad. Para lograrlo, será fundamental evaluar lo ocurrido, corregir los errores y establecer compromisos verificables.
La eliminación no debe servir para señalar a las jugadoras, sino para exigir una revisión seria del proyecto deportivo. Porque defender al Nzalang Femenino también significa pedir planificación, resultados y responsabilidades a quienes tienen la misión de conducirlo.

