El fútbol africano tiene un nuevo nombre propio grabado en su historia reciente: Pape Bouna Thiaw. El entrenador senegalés, nacido el 5 de febrero de 1981, fue uno de los grandes protagonistas de la Copa Africana de Naciones, conduciendo a Senegal hacia la gloria continental con carácter, convicción y una identidad competitiva inquebrantable.
Antes de destacar en los banquillos, Thiaw forjó una amplia carrera como futbolista profesional. Delantero incansable y de recorrido internacional, militó en 15 clubes de 7 países, defendiendo camisetas de prestigio como Saint-Étienne, FC Metz, Racing de Estrasburgo, Dinamo de Moscú, Deportivo Alavés y US Stade Tamponnaise, entre otros. Su experiencia en ligas diversas marcó su visión táctica y su lectura del juego.
A nivel internacional, formó parte de la mítica generación de Senegal que asombró al mundo en el Mundial de Corea y Japón 2002, alcanzando los cuartos de final. En aquel torneo inolvidable, Thiaw dejó su huella al asistir a Henri Camara en el gol decisivo que eliminó a Suecia en octavos, una de las gestas más recordadas del fútbol africano.
El destino le tenía guardada una revancha. Tras perder la final de la Copa Africana de Naciones de 2002 como jugador, más de dos décadas después levantó el trofeo como entrenador, cerrando un círculo de sacrificio, constancia y fidelidad a los Leones de la Teranga.
En la final continental más reciente, Thiaw volvió a demostrar personalidad y liderazgo, tomando decisiones firmes en momentos de máxima tensión. Su carácter, lejos de generar dudas, terminó fortaleciendo a un Senegal sólido, competitivo y mentalmente fuerte.
Con este título, Pape Bouna Thiaw se consolida como uno de los entrenadores africanos más influyentes del momento y como símbolo de una nueva etapa dorada para el fútbol senegalés.

