En el fútbol ecuatoguineano, donde muchas trayectorias se consumen con la misma rapidez con la que irrumpen, Diosdado Mbele Mba Mangue ha sabido recorrer un camino distinto: el de la constancia, la fiabilidad y el compromiso silencioso con el escudo nacional.
Nacido el 8 de abril de 1997 en Malabo, Mbele pertenece a esa generación de futbolistas que ha crecido prácticamente de la mano del Nzalang Nacional, convirtiéndose con el paso de los años en una figura reconocible dentro de la estructura defensiva de la selección.
Formado en Leones Vegetarianos, su irrupción fue tan precoz como significativa. Con tan solo 16 años, debutó con la selección absoluta en 2013, un hito que lo situó rápidamente entre los defensores con mayor proyección del país. Aquella convocatoria no fue un episodio circunstancial, sino el inicio de una relación sólida y duradera con el combinado nacional.
Con 1,84 metros de estatura, serenidad defensiva y una notable polivalencia táctica, Mbele ha desempeñado funciones tanto de defensa central como de lateral derecho, adaptándose con solvencia a distintos esquemas y a las exigencias de varios cuerpos técnicos. No es un jugador de grandes cifras ofensivas ni de protagonismo mediático, pero sí uno de esos perfiles indispensables para sostener el equilibrio colectivo.
Su trayectoria a nivel de clubes refleja una carrera marcada por la experiencia y la movilidad internacional. Tras consolidarse en el fútbol local, vivió etapas en el extranjero defendiendo los colores del Hibernians FC de Malta y del AC Kajaani de Finlandia. Posteriormente regresó al país, militando en Akonangui FC, Futuro Kings y nuevamente Leones Vegetarianos. En la actualidad, forma parte del Malabo United, en la LIFGE, donde continúa aportando jerarquía, lectura defensiva y liderazgo.
No obstante, es con la camiseta del Nzalang Nacional donde su figura adquiere mayor dimensión. Con más de 30 internacionalidades, Mbele integra el grupo de defensores más utilizados por Guinea Ecuatorial en la última década, participando en procesos clasificatorios mundialistas, competiciones oficiales de la CAF y numerosos encuentros amistosos de alto nivel.
Su más reciente actuación destacada se produjo el 13 de octubre de 2025, en el compromiso que enfrentó a Guinea Ecuatorial frente a Liberia, partido en el que volvió a exhibir solvencia defensiva y capacidad de respuesta en escenarios de máxima exigencia. Una actuación que confirmó que, pese al paso del tiempo, Mbele sigue siendo una opción fiable cuando el escudo nacional lo reclama.
Hoy, Diosdado Mbele atraviesa una etapa de plena madurez futbolística. Sin grandes titulares ni gestos grandilocuentes, ha edificado su carrera sobre la base de la regularidad, la disciplina táctica y la lealtad a la selección. En un Nzalang Nacional que avanza entre procesos de renovación y experiencia, Mbele representa la memoria defensiva del equipo: el futbolista que siempre estuvo, que resistió los cambios y que continúa respondiendo cuando la patria llama.
Creditos: Ezequiel Ondo

